Riego complementario

Riego complementario: Maximizar el rendimiento y la sostenibilidad en el agro

Los especialistas que se dieron cita en la 8° edición de la Reunión Internacional de Riego realizada en la EEA INTA Manfredi concluyeron que todos los cultivos incrementan su rendimiento por la acción de la irrigación complementaria. Según los cálculos arrojados por el experimento de larga duración, hubo alzas de 115% en trigo, 51% en maíz y 28% en soja.

¿Qué diferencias existen entre los sistemas de riego por aspersión y los subterráneo

¿Cómo gestionar los riesgos asociados al agua de riego, como la acumulación de sales y sodio, para garantizar la sostenibilidad del suelo?

¿Qué beneficios asociados trae estabilizar y aumentar los rendimientos en zonas subhúmedas?

Estas son algunas de las preguntas clave que surgen al analizar el uso del riego complementario en sistemas agrícolas en nuestra región. Más allá de ser una solución para mitigar el estrés hídrico, esta tecnología ofrece oportunidades para intensificar la producción, diversificar cultivos y mejorar la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios. En este artículo, explicaremos cómo estas herramientas pueden transformar la producción agrícola y qué consideraciones debemos tener en cuenta para aprovecharlas al máximo.

Comparativa entre sistemas de riego: Pivote central y riego subterráneo

Los sistemas de riego más difundidos en nuestra región tienen diferencias no sólo funcionales sino también en su estrategia de utilización.

El riego por aspersión, a través de pivote central, es reconocido por su versatilidad y eficiencia en grandes superficies. Su capacidad de automatización permite programar riegos específicos según las necesidades del cultivo, optimizando el uso del agua y reduciendo costos operativos. Sin embargo, enfrenta desafíos como las pérdidas por evaporación y deriva, especialmente en climas cálidos o ventosos; pérdidas por escurrimiento en suelos con problemas de compactación o poca cobertura; y en este escenario, el impacto que genera la interacción de la interfaz suelo-atmósfera en suelos con alto contenido de limo y la modificación del equilibrio químico del Complejo de Intercambio Catiónico en el perfil superficial a partir del aporte de cationes y elementos a través del agua de riego.

Por otro lado, el riego subterráneo representa una opción de alta eficiencia hídrica al suministrar el agua directamente a la zona radicular de las plantas. Este sistema minimiza las pérdidas por evaporación y evita el mojado del follaje, reduciendo así el riesgo de enfermedades. Además, requiere menos presión de bombeo, lo que disminuye el consumo energético. No obstante, su implementación es más compleja y costosa, ya que implica la instalación de tuberías subterráneas y un mantenimiento constante para evitar obstrucciones por sales o raíces; y no brinda otras ventajas como la posibilidad de humedecer la cama de siembra para ejecutar está en condiciones óptimas, sin dependencia de las precipitaciones.

Estas herramientas nos permiten ajustar no solo la oferta hídrica en función de los requerimientos de nuestros cultivos, sino también la oferta nutricional a través del fertirriego; sincronizando la necesidad del cultivo con la disponibilidad de estos insumos claves, maximizando su eficiencia de uso.

La elección entre estos sistemas debe basarse en un análisis integral del suelo, la calidad del agua disponible y las características y objetivos del sistema productivo.

Prevención de riesgos: calidad del agua y salud del suelo

La calidad del agua de riego es un factor crítico para garantizar la sostenibilidad del suelo y del sistema productivo a largo plazo. Antes de instalar un sistema de riego, es esencial realizar un análisis de laboratorio de Calidad de Agua para riego completo para dimensionar el aporte de sales disueltas, sodio, carbonatos, y otros elementos presentes en el agua. Esta información nos permite clasificar la aptitud de riego en función a escalas desarrolladas localmente para nuestros sistemas productivos que clasifican el riesgo de salinización y solidificación del suelo; contemplan la posibilidad de lavado de estos elementos a partir de la lluvia y la intensidad de riego, y la interacción entre las condiciones químicas del suelo y el agua hasta la generación de un nuevo equilibrio. Nosotros recomendamos utilizar los métodos de calificación desarrollados por INTA Manfredi, International Plant Nutrition Institute para riego complementario e INTA Balcarce.

Igual de importante es realizar una caracterización detallada de la Fertilidad Química y Física del suelo sobre el que vamos a regar. La realización de un análisis de laboratorio completo para describir las situación inicial no solo respecto a nutrientes, sino principalmente al pH, Conductividad Eléctrica, Saturación de Bases, PSI y textura; y si es posible Infiltración Básica. Este análisis permite conocer y dimensionar los riesgos de la estrategia de riego que queremos implementar, y generar estrategias preventivas para asegurar la sostenibilidad del sistema en el largo plazo manteniendo rendimientos máximos.

La planificación estratégica de la rotación de cultivos es otro elemento clave para mitigar los riesgos. Alternar cultivos con diferentes demandas hídricas y raíces profundas ayuda a mantener el balance del suelo, mientras que las estrategias específicas de riego pueden incluir períodos de lavado intensivo o descanso, para eliminar sales acumuladas. En casos donde el agua de riego presenta altos niveles de sodio, el uso de enmiendas químicas puede ser necesario para contrarrestar los efectos negativos y preservar la salud del suelo.

Riego complementario: una estrategia para estabilizar y diversificar la producción

El riego complementario permite a los productores enfrentar la incertidumbre climática, proporcionando un suministro controlado de agua que estabiliza los rendimientos y reduce la dependencia de lluvias erráticas o escasas. Esto resulta especialmente valioso en zonas semiáridas/subhúmedas, donde las precipitaciones suelen ser insuficientes para completar el ciclo de cultivos de alto rendimiento.

Además, esta tecnología abre la puerta a una mayor diversificación del sistema productivo. Gracias al riego, es posible incluir cultivos de renta o cultivos de servicio que favorecen la captura de carbono, la generación de materia seca y la actividad biológica del suelo. Un suelo vivo durante todo el año no solo contribuye a la sostenibilidad ambiental, sino que también aumenta la resiliencia del sistema frente a fenómenos extremos, como sequías o lluvias excesivas.

Un enfoque sostenible a largo plazo

El riego complementario es una inversión estratégica que no solo busca maximizar rendimientos en el corto plazo, sino también garantizar la sostenibilidad del sistema productivo en el tiempo. Su implementación requiere un enfoque integral que combine tecnología, análisis detallado de recursos y una planificación estratégica sólida.

¿Qué resultados estás obteniendo con tu riego complementario? Compartí tu experiencia o escribinos si querés saber cómo implementarlo en tu campo. 🌱

Ing. Ag. Franco Vizzio

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